Si os gustan las novelas negras o policíacas, no os la perdáis.

El libro comienza narrando la historia de cuatro mujeres, compañeras de trabajo en una fábrica de envasado de alimentos pre cocinados, donde el horario se extiende desde las doce de la noche hasta las seis y media de la mañana. Las cuatro son completamente distintas entre si, lo único que tienen en común es la adversidad a la que por distintas razones deben enfrentarse todos los días.

Masako, de 42 años, vive con su marido y su hijo adolescente, con los que tiene graves problemas de comunicación; Yoshi es apodada “la maestra” por su buen rendimiento y destreza en la fábrica de comida, es viuda y debe encargarse de su suegra enferma y de una hija adolescente; Yayoi es madre de dos niños pequeños y debe lidiar con un marido alcoholico y jugador y Kunico ya pasó los treinta pero miente sobre su edad, es una mujer acomplejada a la que solo hacen feliz las cosas materiales.

Una noche, Yayoi, a la que sus compañeras consideraban una chica dócil y una esposa ideal, asesina a su marido. Harta de soportar sus malos tratos que en el último tiempo habían aumentado hasta llegar a la violencia física, lo ahorca en su propia casa. La joven decide recurrir a su amiga Masako para que la ayude a deshacerse del cuerpo, ésta acepta y junto con Yoshi descuartiza el cadáver. Finalmente Kunico también se ve involucrada en la situación y aunque sus compañeras no querían hacerla partícipe acaba colabora en la tarea de distribuir los restos del marido de Yayoi por distintas zonas de Tokio.

Es entonces cuando aparecen los demás personajes que irán hilando una historia de misterio, venganza y ambición pero también de amistad, amor y auto conocimiento, todo dentro del contexto de la crítica social hacia un Japón con gran recesión económica, que no brinda oportunidades y en donde abunda el desempleo, la falta de comunicación, el maltrato familiar y el consumismo.